martes, 14 de agosto de 2012

LAS DENUNCIAS POR ABUSO SEXUAL INFANTIL IMPACTAN EN CHILE


La acumulación de denuncias por abuso sexual a menores de edad en colegios de distintas ciudades de Chile, que no son decenas sino cientos, ha alarmado de tal manera a la población, que ha llegado a calificarse de "psicosis".
Esa fue al menos la palabra con la que un fiscal encargado de investigar las denuncias de la Región Metropolitana describió la situación que se vivía. Solo que los hechos descartaron que se tratara de un desequilibrio mental colectivo y hoy se indagan más de 200 casos sólo en Santiago y sus alrededores.

El gobierno de Sebastián Piñera acaba de lanzar un plan para evitar la violencia y los abusos sexuales al interior de los centros de enseñanza, en respuesta a la sensación de vulnerabilidad respecto de lo que pueda ocurrir en cualquier escuela, liceo o colegios.

Esa percepción se agudizó para algunos al enterarse de que las acusaciones también han brotado en establecimientos exclusivos del sector más adinerado de la sociedad: si ocurre ahí puede ocurrir en cualquier parte, piensan, según explicó en conversación con BBC Mundo el secretario regional ministerial (seremi) de Educación, Alan Wilkins.

"Como hay casos emblemáticos en el sector oriente (el más adinerado), donde la prensa y los medios le han dado mucha repercusión, más familias se han atrevido a denunciar y también se preocupan más de sus niños", añadió.

Entre las medidas que implementará el ministerio de Educación se incluye una fiscalización intensiva y la posibilidad de impartir, desde el primer curso de la enseñanza básica, material para la prevención del abuso sexual.

"No estamos viviendo una psicosis, sino una concientización, y ha sido un proceso necesario"

Éstas se sumarán a un paquete de iniciativas que incluyen crear un registro nacional de pederastas, endurecer las penas y mejorar el sistema para que los menores afectados puedan presentar su testimonio una sola vez.


Murillo lidera el trabajo de la ONG Fundación para la Confianza y estima que se debe fomentar que las víctimas den su testimonio hasta terminar con "el silencio en que descansan los agresores".

Esta postura es compartida por el seremi de Educación, quien señaló que "algunos hablan de psicosis, pero la verdad es que creo que las personas se están atreviendo a presentar sus denuncias, cosa que a lo mejor antes se callaba. Y creo que también ha ayudado para que las familias e incluso los profesores estén más atentos al tema".



"Yo no le tengo miedo a estas figuras que de pronto van a derrumbarse, y es necesario que se derrumben para que surjan incluso en la iglesia personas comprometidas con los derechos de los niños, con una espiritualidad integrada y sana y verdaderamente religiosas", subrayó.

Fuente: Infancia Hoy

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